martes, 7 de abril de 2015

HA MUERTO

Todo empieza,todo acaba,este ha sido un fin triste muy triste

adiós amor mio

QUE TRISTEZA  COMPROBAR QUE NO ERAS  COMO YO CREÍA,   QUE LAS MUJERES
SOLO ERAMOS UN JUGUETE  PARA TI
 QUE DE TODAS TE APROVECHABAS COMO PODÍAS
 QUE  ERAMOS 4 EN EL MOMENTO DE TU MUERTE
QUE ARTISTA,EL REY DE LA MENTIRA

PERO NOSOTRAS SEGUIMOS VIVAS
Y TENEMOS UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD DE SER FELIZ
AL IRTE NOS HAS HECHO MUCHO DAÑO SI
PERO NO HAS DADO LIBERTAD
Y POCO A POCO LLEGA LA PAZ

NUNCA HABÍA CONOCIDO A NADIE COMO TU

Y POR SUERTE CREO QUE SERA MUY DIFICIL

 DAR CON OTRA PERSONA COMO TU

QUE SUERTE TUVIERON LAS QUE SE ALEJARON A TIEMPO

LAS QUE NO CREYERON TUS MENTIRAS

 Y LAS QUE NO PUDISTE ENCANDILAR CON ESA SONRISA

Y  ESA CARA DE BUENO Y ES FALSA SINCERIDAD

NO ME ALEGRO DE TU MUERTE

PERO ES UN ALIVIO PARA MUCHAS

 QUE TRISTE DEBE SER  QUE EN VEZ DE LLORAR TU PERDIDA

 TODAS ESTEMOS ALIVIADAS POR QUE YA NUCA MAS SABREMOS DE TI

NO TE PUEDO DESEAR QUE DESCANSES EN PAZ

SOLO TE DESEO QUE  EL UNIVERSO SEA JUSTO

Y ESTÉS DONDE  TE CORRESPONDA

 ADIÓS



Te escribo esta carta a ti, aunque nunca la leas. Me hiciste daño, mucho daño. En la naturaleza no existe la justicia y yo sigo sufriendo. Pero hoy me he dado cuenta que de alguna forma tengo que sacar de dentro de mí el profundo pesar que siento y eso es lo que voy a hacer.
Desconfío del rencor porque no es un buen amigo, por eso no lo quiero conmigo. Además el rencor nos lleva a sentir miedo y es precisamente lo que necesito que desaparezca. No es que te tema, es que tengo miedo a revivir mi sufrimiento y a volver a caer en el mismo error.
Por eso he decidido que tengo que afrontarlo, ponerme frente a frente a tu persona y a todo lo que tú significas; sea en mi mente o no, y hacerme valer. Si reduzco este miedo conseguiré reducir todos los demás.
Yo te quería y confiaba en ti, ¿sabes? En realidad no pedía nada extraordinario pero si lo hubiese sabido no hubiese permitido que me dañaras. No voy a olvidar nunca lo insoportable que es este dolor ni lo mucho que me ha enseñado. Al fin y al cabo te tengo que dar las gracias por algo.
He aprendido que no puedes darle a alguien algo que no quiere recibir. Te permitiste el lujo de dejármelo demasiado claro; tanto como lo importante que es saber lo que es malo en tu vida y te está consumiendo.
Pues sí, me he dado cuenta de que eras tan perjudicial para mí que me has impedido avanzar durante mucho tiempo.

Como alguien dijo alguna vez el verdadero odio es el desinterés, y el asesinato perfecto es el olvido. No pienso arrojar una piedra hacia arriba, pues lo más probable es que caiga en mi cabeza. Desde luego que no aportaría felicidad, sino que sumaría miseria a mi vida sin contemplación.
Dicen que sangrar no duele, que es placentero, que es como si te disolvieras en aceite y respiraras muy hondo. Lo mismo pasa con el dolor en el alma, de alguna forma te anestesia y no eres consciente de lo que está suponiendo para ti hasta que es demasiado tarde.
Quizás estoy escribiendo estas líneas con lágrimas de sangre y de puro dolor pero estoy cogiendo el mando y haciéndome con el timón porque he llegado a tiempo de ir más allá y superar lo que tú provocaste en mí.
He de decirte que escribo esto porque detrás de mi coraje existe una gran tristeza, una infinita humillación y una delicada decepción. Siento que camino por encima de un volcán mientras mi vida pende de un hilo, por lo que tengo que soltar el lastre que supone cargar con lo que tú ocasionaste en mi interior.
Necesito muy poco para estar bien pero es por eso que tengo que sacar de dentro de mí todo este dolor. A partir de hoy no te guardo rencor ni ira ni rabia, no quiero cosas innecesarias en mi corazón. Toda experiencia dolorosa encierra dentro una gran semilla de crecimiento y liberación.
La realidad es que hoy me pregunté si podía hacer algo valioso, entonces decidí escribir esto. Esta carta no es por ti, es por mí, porque necesito liberar de mi espalda tu carga. Me he parado a pensar en que no quiero nada negativo en mi vida y me he dado cuenta de que ahí estás tú y todo lo que hiciste, así como la forma en la que me haces sentir.
Me he percatado de que reflexionar sobre ti es el mayor acto de amor propio que puedo llevar a cabo. Hoy puedo decir que me estás haciendo un favor porque ahora más que nunca me quiero y sé que no quiero hacer de mi cuerpo la tumba de mi alma, que puedo afrontar todo lo que hay en mi interior. No hay que tener miedo a vivir porque todo consiste en reaprender a hacerlo.